El momento de rendición

**Nota: Recomiendo leer el texto con esta canción de fondo: http://www.youtube.com/watch?v=2QhOrNXL780 **

Llueve. Supongo que es una buena metáfora de cómo me siento; gris. También vacío, muy vacío. No hago otra cosa que añorar el pasado y todo lo que formaba parte de él pero que ahora ya no está conmigo. Y sigue lloviendo y yo tengo que ir a trabajar, malditas ganas.

Miro una y otra vez al pasado y a los recuerdos que tengo en mi cabeza. Los reproduzco una y otra vez. En cada nueva reproducción cambio algo e imagino cómo habría sido si hubiera hecho, o no hubiera hecho algo. Una y otra vez, anclado en el pasado. Aparte de recuerdos, dentro de mí no hay nada más, solo vacío.

Y vuelvo a reproducir esos recuerdos una vez más dentro del vacío. ¿Los he reproducido tantas veces que estoy olvidando cómo eran en realidad y haciendo una versión cambiada de ellos? ¿Recuerdo el pasado mejor de como era realmente en su momento? Da igual, sigo vacío y es lo que importa, que en el pasado no sentía este vacío. ¿Pero estaba ya allí? Sigue lloviendo y cada vez con más fuerza. Y yo tengo que ir a trabajar.

Deambulo hacia la oficina caminando, hundiendo mis pies en los innumerables charcos que pueblan la acera. Hundiéndome. Otra gran metáfora. ¿Hundiéndome o dejándome hundir? Parezco encantado mientras pienso en el pasado. Bueno, quizás no piense en el pasado, quizás piense en el pasado que he reimaginado. Un pasado a mi medida para poder seguir lamentándome de lo que no hice, de lo que he perdido, de lo que ya no tengo, de lo que tenía, de lo mucho que llueve, de los charcos y de mi vacío.

Y de repente, pasa. Sigue lloviendo pero ahora soy consciente de cada una de las gotas que caen sobre mi cara y sobre mi pelo. Soy consciente de cada uno de los charcos que piso y soy consciente de los pequeños rayos de sol que luchan por atravesar las nubes. Lo cierto es que todo esto llevaba pasando desde que salí de casa hace unos minutos, pero no me había dado cuenta. Estaba tan ocupado reimaginando mi pasado y torturándome con él que directamente no vivía. No hay mucha luz, pero es la luz más brillante que he visto hasta este momento. Porque realmente es la primera luz que veo en toda mi vida de forma consciente. Y es la primera luz que veo desde que estoy vivo.

El vacío sigue ahí pero ahora es totalmente diferente. Respiro y una enorme paz me invade y me reconforta. El pasado sigue ahí pero también es diferente. Me doy cuenta que en el pasado que había en mi cabeza estaba obviando muchas cosas que a mi mente no le interesaba recordar. Y también que, al fin y al cabo, el pasado, pasado está y no va a volver.

Y me rindo. Me rindo ante el pasado, ante el vacío y ante todo lo que siento. Lo acepto. Sonrío. La lluvia sigue cayendo por mi cara, y me encanta. En este instante no lo sé, pero este momento me acompañará grabado en mi piel durante toda mi vida. Porque este sí es mi verdadero momento de rendición. Y el tuyo, si todavía no ha llegado, llegará. Pronto o tarde, no lo sé, pero llegará, y será cuando dejes de vivir anclado a tu pasado o a tu futuro para vivir solo el presente. Y para vivir, en general.

Anónimo





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Mejor no, este experimento acabó hace mucho tiempo... :)